TEDx Cuauhtémoc

Jóvenes maestros

“... sería bonito que lo encontraran, que por lo menos de cuando en cuando, en este condenadísimo mundo alguien que busca algo tuviera la suerte de encontrarlo, así, simplemente y dijera lo encontré, con una levísima sonrisa, lo había perdido y lo encontré sería al menos una migaja de felicidad”

Alessandro Baricco Tierras de cristal

Llegar a encontrar algo que se buscó por 36 años. Algo que en verdad se añora y después de tanto tiempo lograr encontrarlo no le pasa a cualquiera. Se podría decir que son pocas las ocasiones en que eso sucede. Las personas definen lo que buscan y si están dispuestas a encontrar dicho tesoro perdido. La perseverancia de quienes buscan algo con verdadera pasión y entrega se retribuye en el momento del rencuentro, ese momento de paz cuando se encuentra la aguja en el pajar.

Estela de Carlotto demostró que si se persevera se puede alcanzar, que la constancia sirve y sirve de mucho. Alessandro Baricco tenía mucha razón, es algo fantástico que las personas puedan encontrar algo que han perdido, pero mejor aún es que alguien que constantemente luchó por encontrar a un ser amado logre por fin estar a su lado.

Es ahí cuando una búsqueda cobra sentido, cuando no es solo la suerte de encontrar lo que se buscaba, es el esfuerzo que se hizo por encontrarlo. Cuando una levísima sonrisa se vuelve una gota que recorre los años tallados en la piel de una mujer; un llanto de calma que limpia y purifica un alma; una sonrisa de orgullo y verdadera plenitud que se dibuja en el rostro.

Un país entero reconoce en, este momento, que las búsquedas valen la pena. El país afianza su sentido de justicia, verdad, y memoria. A la vez que se retoma el sentido de paciencia y esmero, esos que en ocasiones se van perdiendo con el paso de los años.

El primer encuentro con la persona que tanto se buscó, aún sin conocerla, es la migaja de felicidad que puede saciar toda una vida de hambre.