TEDx Cuauhtémoc

¿Cambiar el mundo?

No tenía idea de qué podría pasar. Comúnmente, cuando te dejan ver videos en la escuela, son documentales o pláticas en exceso especializadas que, a los alumnos de nuevo ingreso, se les puede dificultar comprender en su totalidad.Llegué a mi casa un poco desanimado, he de admitir. No me terminaba de gustar la idea de pasar veinte minutos de mi vida viendo una ‘conferencia’.

Abrí la laptop y busqué “Andrew Stanton: The clues to a great story”. Se abrió una página, desconocida para mí. Tres letras en color rojo en la parte superior izquierda definían el logotipo de la página “TED” Le di play al video y me dispuse a escuchar durante diecinueve minutos que no recuperaría jamás.

Parecía que estaba viendo una película (una buena). El tiempo se pasó volando. Al terminar, comencé a hacer un reporte de la plática (mi profesora había pedido una cuartilla máximo). Cuando iba terminando la segunda página, y aún me quedaban cosas por decir, supe que esa conferencia había dejado algo en mí.

Por un momento, creí que la profesora únicamente nos había recomendado una de las mejores pláticas y que el contenido de las demás no sería de la misma calidad. Así que decidí ver una plática al azar “Richard St. John: 8 secrets of success” del año 2005…Con el paso de muchos plays me di cuenta de que las pláticas no eran de menor calidad. Todas contaban de manera sencilla temas que podían ser muy complejos.

Cuando platiqué con mis amigos acerca de esta plataforma la mayoría no la conocía. Yo pensaba que había mucho contenido que valía la pena ver. A veces, incluso me entristecía no tener tiempo suficiente para ver todas las charlas.

Con el paso del tiempo confirmé la típica frase: “Cuando el alumno está preparado, aparece el maestro”-Proverbio Zen. El alumno es la persona que está abierta al aprendizaje y aunque yo inicié un poco escéptico me di cuenta de que estaba aprendiendo muchas cosas. No sólo conocimientos que repetiría para aprender de memoria, como comúnmente hacía en la escuela. Sino verdaderas ideas y miles de incógnitas que yo apropiaba en mi vida diaria e incluso compartía con las personas a mí alrededor.

Años más tarde, cuando me aceptaron de voluntario para colaborar en el TEDxCuauhtémoc, supe que podría compartir esa pasión por las ideas con mucha gente. Reunirme con personas interesadas y apropiaban los contenidos. Ahora entiendo que el tiempo que he dedicado a TED no lo recuperaré nunca, pero sin duda alguna, sé que lo usé y lo usaré para hacer una mejor versión de mí mismo. Hasta la fecha no he encontrado una mejor manera de cambiar el mundo que desde nosotros mismos.